Blázquez

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El ser un pastor de Cristo
Pese a ocasionar mil penas
también tiene cosas buenas…
¿y el glamour con que me visto?
Dónde se ha visto más charme,
que el púrpura cardenal…
y el anillo… no está mal.
No, yo no puedo quejarme.
Qué figura tan devota,
yo acabaré en camarlengo
con esta estampa que tengo
puesto así­ como la sota.
El hecho de ser curita
no entraña beligerancia
con finura y elegancia
al revés, la facilita.
Siempre fui el niño bonito
de la curia episcopal
dicen, y no dicen mal
que soy de un tacto exquisito.
Al servicio del Señor
no promoveré un infierno
a los miembros del gobierno
como el otro Monseñor,
con acosos y castigos,
pues yo soy de otro talante,
y de ahora en adelante…
Monse para los amigos.

Tomás Galindo ®

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