Execración del plato de lentejas

viene un batallón de ceros a comerse el mapa
nos dejarán en los huesos miradlos acercarse gordos y lustrosos
son legión lenta oleada marea impávida
tan silenciosos tan mudos tan imagen y semejanza de carcoma
y el joven agitado no comparece su barba no exhibe hirsuto
no brinca airado desde su ágora ni al arma llama a sus semejantes
está vacía la atalaya podridos sus cimientos
ebrios dormidos estupefactos los vigías
envejecieron hace años y desertaron ya no hay nadie a quien avisar
desfilaron entre los neones y los escaparates
y no sabiendo tener hijos tuvieron muñecos graciosos y robóticos
con almas eléctricas y voces de disco
no ya no veo a nadie rasgarse las vestiduras afeitarse la cabeza
desnudarse en el barro y cantar la simple canción de la guitarra
ir juntos por la calle con la verdad en la voz
y las sucias manos llenas de ilusiones
ya nadie señala al enemigo con el dedo grita su insultante nombre
escupe mirando a los ojos del vil y cree en la victoria del doliente
ahora viene la muerte con sus perros gordos
con sus babas de cerveza y sus viseras
y no está aquí el joven aullador para tirarle piedras
ya su compañera no está a su lado ni delante con el pelo lleno de flores
y su canción y sus besos y su valor de sangre de madre
vino la gran apisonadora cargada de monedas
atrapando sus pies en la madurez de la vida y el asfalto
blando asfalto negro abandonado el camino vivo de hierba
camino vivo de hierba que la hormiga frecuentaba
que invitaba a dejarse llover y lavar los destartalados cuerpos
blando asfalto negro que nos dieron en premio a la mansedumbre
porque de los mansos será el reino del mañana
pero eso será mañana y conviene que así se acepte para bien de todos
no ya no veo sino futuras barrigas y culos acomodados
todos practicando la autoadmiración umbilical
y tantas putas y tantos futbolistas y tantos maniquíes
todos con una mano en la cartera y otra en el hombro del que va delante
para no perderse y no los oigo
ni la voz individual que enamoraba ni la voz colectiva que encendía
las hogueras que debieron quemar el mundo y sofocaron
los ceros los bomberos los toreros los banqueros los sepultureros
loqueros relojeros
si tú supieras maestro que tu lección cayó fuera de tierra fértil
al pedregal y se agostó la semilla y la comió el grajo
que engordó y engordó hasta volverse águila y luego buitre
se hizo con la boina del Che una camiseta
y con el sueño de Miguel de Blas de León de Jorge de don Antonio
un salón cultural recreativo on the rocks y con gomina y el jersey cruzado al hombro
y da lecciones el águila y luego buitre de vuelo sin motor
y del nuevo orden mundial que es la nueva orden mundial
de cuerpo a tierra y que nadie levante la cabeza
señor sí señor en ti confiamos y en la verdad de Dios con mayúscula
venga a nosotros tu república bananera y hágase en mí según tu televisión
tú que eres tan sabio que viste que el futuro consistía
en que todos fuéramos Peter Pan y nos suministras el polvillo mágico
de volar y volar puros e infantiles
tan sin pecado que ya podemos follar como los ángeles
y todas las mujeres tienen las mejillas sonrosadas y tetas blanditas
y ninguna de ellas muerde ni cocea ni tiene pelos en el sobaco amén así sea
gran hermano águila y luego buitre y luego padre nuestro
que estás en nuestros estamentos en los frontispicios y los plintos
en los pedestales y los telediarios perdónanos nuestras deudas
que tan sabiamente has sabido contabilizar con un módico interés legal
ahora que ya nadie te tira piedras ni pone palos en tus ruedas
ni arroja cócteles molotov sobre tus perros rabiosos
ni amenaza con el clamor popular si no es para celebrar los goles
ni pone barricadas a tus carrozas en las calles ni grita no pasarán
ya nadie grita no pasarán porque no ven nada claro que no pasen
ya nadie ve nada claro que algo dependa de lo que uno haga
de lo que uno haga con otros o por sí consigo porque lo crea justo y conveniente
nadie ve nada claro que el grano haga granero y la gota haga tormenta
que arrastre al mar los limos y las basuras a su paso
porque el catecismo pasa de puntillas el asunto de Jesús echando del templo a los comerciantes
pero que luego daba al césar lo que era del césar
y el césar somos todos como bien se encargan de recordarnos a la hora del sextercio
aunque luego el bolsillo universal se colme de ceros
que van devorando todo cuanto cae en la hucha
¿y la esperanza? ¿qué fue de la esperanza?
esa vieja pintarrajeada de verde se le cayeron las tetas y los dientes
y hoy la ves fumando en cualquier esquina vendiéndose a cualquiera
que tenga desesperación y poca experiencia y sonríe al tonto
con las encías hueras y hueras las palabras le pinta futuros de humo
ah la esperanza yo la conocí de joven y era hermosa con muslos bien plantados
podía llevarte a la espalda y sentías su voz potente
qué distinta y cómo la dejamos entre unos y otros hecha un espantajo de sí misma
porque corríamos todos juntos con el corazón en la boca
y a las espaldas la gris marea que nos abatía pero no nos doblegaba
eso vino después y no fue la mano de hierro sino el guante de seda
el que truncó juventudes desunió huesos y tendones y allí fue el llanto y el crujir de dientes
pero con la conveniente inyección de anestesia que todo lo aminora y lo pospone
hasta diluir en güisqui los témpanos que iban a hundir el Titanic
gloria al señor en las alturas y en las presidencias de los consejos
paz en la tierra a sus siervos que lo aman perramente espumarrajeando cuando toca la campanilla
gloria al señor que nos dio un voto como un tesoro y nos dejó libres para poder elegirle
y que guiase sabiamente nuestros destinos oh joya parlamentaria oh virgen de la urna
que quitas el pecado del mundo y nos haces inocentes habitantes del limbo
que separas el grano de la paja el país elegido del maldito y al justo de la capacidad de acción
tú que eres nuestro norte nuestro baluarte nuestro hijo de puta pero nuestro
oh gran hermano tú que emites a Disney y devoras niños que lames coños y encenagas ríos
que embelleces parques y arrasas selvas que congelas voluntades y deshielas glaciares
danos la paz y la muerte ahora que hemos conseguido que sean sinónimos,
danos al menos el plato de lentejas.

Tomás Galindo ©

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