Palabras

Son solo golpes de aire
no cincelan la piedra
no marcan a fuego piel alguna,
apenas salen viajan y se extiguen,
son vaho en el cristal,
onda en el agua.
Aquel que las pronuncia no dispara,
son blandos proyectiles con ventosa
que apenas juegan a salvar distancias.
Y no mojan, ni nutren, ni calientan,
te llegan y resbalan y se caen,
no hacen ni charco entre los pies
y los papeles.
Solo las salva escasamente a veces
esa dulce blandura de las pieles
dejándose horadar por los afectos
que penetran, que abonan, que fecundan
y que se vuelven vísceras y sangre.
Aquí se quedan a vivir contigo.
Son la mirada puesta en pie
que te regalo.

T. Galindo ©

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