Dos mil gatos

cuando me miras te miro y nos miramos
la carne tibia y el lento recorrido
de un dedo sobre el vientre estremecido
y tememos hablar y nos callamos
en la ventana ascienden los planetas
por la alfombra navegan los zapatos
duermen en el tejado dos mil gatos
y sus dos mil modorras inconcretas
no te dejan dormir velar tampoco
la loca está en la siesta con el loco
el loco con la loca y su deseo
y un dedo que se marcha de paseo
por la rotonda carmín de los pezones
y las hadas de las habitaciones
aprenderán a callar cuando te veo
a los cucos de todos los relojes
les daré mis lecciones silenciosas
y van a enmudecer todas las cosas
para oír tu latir donde te alojes
me mirarán tus ojos como jueces
y yo que me nutro en tu mirada
y tengo entre tus pechos mi morada
te diré que te quiero algunas veces
los dos mil gatos abrirán el ojo
naufragarán los zapatos en la alfombra
y los planetas quedarán en sombra
mientras acabo a besos con tu enojo
el dedo de un pezón se hará amigo
jugando sin dormir en esta siesta
y comerá también a mesa puesta
alguna lengua en algún ombligo
hay arañas tejiendo en los rincones
el ajuar de las tardes soñolientas
oliendo a muerto se deshojan lentas
las rosas secuestradas en jarrones
y los planetas flotarán ingraves
los dos mil gatos roncarán enfrente
nos seguiremos mirando fijamente
y no diremos lo que tú ya sabes
te mentiré callando que me muero
de amor por ti y tan esquivo
no te diré que solamente vivo
para esas veces en las que te quiero

Tomás Galindo ©

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