Gracias, de nada.

Ayer estaba esperando el autobús, y en esto que paró uno de otra lí­nea delante de mi. Se puso a bajar una moza gorda con un cochecito de niño, y no podí­a agarrarlo bien, así­ que lo cogí­ yo desde fuera y la ayudé, dejando el cochecito en la acera.
No es que no me diera las gracias es que ni me miró con simpatí­a ni nada. Cero. Ni un gesto.
Rediós. ¿Qué le pasa al personal, que va por ahí­ sin preocuparse por los demás, sin verlos, sin pensar en nadie más que en uno mismo?
Esta mañana, también en el autobús, se bajan dos ancianos, ella muy impedida y con bastón, el marido ayudándola. El conductor ha hecho descender el lado derecho del coche para que la mujer pudiera bajar más fácilmente. El marido ha ido hasta la puerta y le ha dicho eso tan bonito de: -“Gracias, muy amable”, y el conductor ha respondido con aquello otro no menos bonito de: -“No hay de qué.”
Pero lo peor de todo es que me afecta. Vaya que si me afecta, porque ahora la próxima vez que vaya ayudar a alguien primero me fijaré en si me mira y en si me sonrí­e, y como no me ponga cara agradable le va ayudar su puta madre.
Que hay que salir educado de casa, oiga.

2 comments for “Gracias, de nada.

  1. 6/2/2008 at 5:31 pm

    a mi también me afecta, y mucho!
    Cuando no lo hacen conmigo o con cualquiera…
    Se ve cotidianamente, por desgracia.

  2. 15/3/2008 at 11:04 pm

    El Sistema est{a leno de gente así­ y asá….Irrespetuosa y ridí­cula, que se buena o mala leche te joden la vida cotidiana. Un lugar de deshaogo y encuentro de damnificados:
    http://bonetes.blogspot.com/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.