La solución a la crisis

O: Monólogo del taxista que se quedó sin propina

¿Le llevo por la estación…?
No, que hay manifestación,
y por el ayuntamiento
siempre hay embotellamiento,
que sea lo que dios quiera,
iremos por la ribera.
Es que España va fatal.
¡Que venga mi general!
España, que fue un imperio
do no se ponía el sol
es ahora un putiferio
cuesta abajo sin control,
pero yo tengo el remedio
que acabe con este mal:
¡Que venga mi general!
¡Y ese que se me echa encima…
conducen que me da grima,
mujer
tenía que ser!
Que venga, que a este burdel
en que el país degenera
le ponga nuestra bandera
y lo convierta en cuartel.
Que la gente ya está harta
de andar tras de una pancarta
protestando
y considera mejor
andar detrás de un tambor
desfilando.
¡Qué bien andaría todo
si viviéramos al modo
militar!
donde yo soy el que ordeno,
los demás lo dan por bueno
y a callar.
Esto es un caos total…
¡Que venga mi general!
…Y ese haciendo la pirula
¡Ande vas cacho de mula!
y el guardia que no le ve…
¡Ande te han dao el carné!
A aquellos que enhoramala
ganaron las elecciones
los pongan a pico y pala
por gorrones.
Y en lugar de concejales,
origen de tantos males,
todos viviendo del cuento
¡se pone al mando un sargento!
que eso de la democracia
tiene un fallo garrafal
que nos sume en la desgracia
¡que la gente vota mal!
que dejar que el tonto vote
cuando los inteligentes
somos mucha menos gente,
es dar el gobierno a un zote.
¡Cese el timo electoral!
¡Que venga mi general!
¡Usa los intermitentes!
…y luego que hay accidentes.
Accidentes aún hay pocos
porque es que van como locos.
Gobernando con firmeza
hará que todos se porten,
y con algunas cabezas
que se corten…
Y todos al mismo paso
alegre de la paz
la España del fracaso
haremos eficaz.
Menos llenarse la boca
con esa idea loca
de ser libre
si luego te la hinco
con un cuarenta y cinco
de calibre.
Si gana la derecha
sale España maltrecha
y si la izquierda
se va a la mierda.
y como yo soy neutral…
¡Que venga mi general!
Esos de las bicicletas
esos sí que tienen jeta.
¡Que hay que mirar a los lados,
atontados!
Oh, qué placer, qué delicia
que gobierne la milicia
con ese guante de hierro
en esa mano de seda
con rectitud y sin yerro
que nos metan en vereda.
Habrá rancho para todos
para todos uniforme
y aquél que no esté conforme
se conformará, que hay modos,
de conformar a cualquiera
y de más de una manera.
¡Luego dicen del caudillo,
y del firer y del duche,
pero les llenaba el buche
y no habia tanto pillo!
Por eso encuentro normal
que venga mi general.
Aquí ya se baja usté,
muchas gracias… no hay de qué.
Tomás Galindo ©
taxi

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