Verídica y aleccionadora historia de don Acher del Castillo, la princesa Lindaflor y el malvado gigante Tozolón

Allí en la peña Oroel,
donde pace el caracol,
donde nunca pega el sol
cuando se pone a llover.
Allí donde una mujer
no puede subir hablando,
y en cambio un hombre cantando
tampoco puede ascender.
Donde una cuesta es más dura
de subir que de bajar
y cuando se echa a nevar
baja la temperatura.
Allí los glodios husmean,
los pámpanos verdilañan,
los lechuzos se acastañan
y todos murcielaguean.
¡Peña Oroel levantada
sobre lo que tiene abajo,
montaña cortada a tajo
con una gigante espada!
O sea: un monte muy majo
que en foto es una monada.
Allí, tenía intención
de decir… aunque me pierdo,
vivía, según recuerdo,
un horroroso dragón.
Dragón, o tragón, lo dudo,
pero sí que era espantoso,
un gigante, un ogro, un oso
¡un alguien morrocotudo!
De Sabiñánigo a Jaca,
desde Biescas hasta Ansó,
cuentan que aquel que lo vio
del pánico se hizo caca.
Era más alto que un pino,
más fuerte que un elefante,
más malo que un maleante,
más cochino que un cochino.
El gigante Tozolón
era malo, pero malo,
lo mismo te daba un palo
que te mangaba el zurrón.
Como daba un miedo atroz,
robaba lo que quería
porque nadie se atrevía
ni a levantarle la voz.
Cortaba todas las setas,
espantaba los ganados,
pisoteaba los sembrados,
¡se meaba en las macetas!
Como era tan gigantesco
les rompía los juguetes
a todos los mozalbetes
y se quedaba tan fresco.
-¡Ja ja ja! -reía el bruto-
-Todos me han de obedecer
y eso sin saber hacer
ni la o con un canuto.
No cabo en la catedral
de Jaca, que es mu pequeña,
pero tengo en esta peña
una espelunga bestial,
que es más bien un palacete
donde duermo la modorra,
con cocina, con mazmorra,
con salón y con retrete.
Ahora solo nesecito
una princesa mu bella
para casarme con ella
y vivir como un bendito.-
Y fue un lindo querubín,
la princesa Lindaflor,
cuando estaba en bañador
nadando en el río Aurín,
la que agarró de los pelos
y en su cueva la encerró
y llorando la dejó
sumida en el desconsuelo.
Era Lindaflor la bella
lo más hermoso del valle,
era cual junco su talle,
sus labios una grosella,
sus ojos de verde menta
y su cutis de manzana
¡era una moza muy sana!
y estaba muy descontenta.
-¡Ay, mísera de mí!
¡Ay, infelice!
-Sé que es raro lo que dice
pero hay quien se queja así-
-¡Qué triste estoy, qué cuitada,
yo que estaba tan feliz,
lo mismo que una lombriz
en un campo de cebada.
Que era libre como el ave,
la gallina no, la halcona,
que era la campeona
de natación de Lanave,
que tenía pretendientes
e incluso pretenmuelas,
que era cual las castañuelas,
más que alegre, efervescente
y tengo un coeficiente
intelectual ¡no soy lela!
Yo que iba para monarca
de algún lejano país,
yo que podría ser miss
y orgullo de la comarca.
Ved ahora cómo me veo,
de esta cárcel prisionera,
secuestrada y lastimera
presa de un ogro tan feo.-
Se rompían los pedruscos
al oír sus tristes quejas
y lloraban las ovejas
Y lloraban los moluscos.
Y en todo el valle de Tena
y en la canal de Berdún
andaban con el runrún
de sentir todos su pena.
Las monjas de la Serós
y los frailes de San Juan,
que hacían el holgazán,
fueron a rezarle a Dios:
«Pater de caelis Deus,
audi nos cum bona orella
liberátenos la bella
et stozuelat mostrencus»
No sé si no escuchó el cielo
o era malo su latín
o yo qué sé, pero en fin,
que aunque hubo mucho revuelo,
Lindaflor languidecía
y el monstruo entusiasmado,
¡aún no se había inventado
el cuerpo de policía!
Pero un día de verano
desde el monte Rapitán
cabalgando su alazán
vino un mozo cortesano.
Tenía el porte gallardo,
alto, esbelto, angelical,
tenía una cara tal
que se diría de nardo,
ágil como un leopardo
y feroz como el chacal,
más fuerte que los titanes,
valiente como un león,
…tenía como afición
machacar a los rufianes,
vestía cota de malla,
y su espada tan famosa
que a todos les daba cosa
cuando había una batalla,
y no era la espada sola,
que viéndole combatir
le solían aplaudir
y hasta le hacían la ola.
¡Es el más bravo caudillo,
decían, es el más rudo,
es un tipo macanudo,
es don Acher del Castillo!
Le contaron el suceso
y dijo: -Pues yo me encargo,
y al monstruo me lo cargo.
y todos dijeron: ¡Eso!
Y trocotrón trocotrón,
fue cabalgando al cubil
donde la tenía el vil
del gigante Tozolón.
Por el barranco de Acín
llega hasta las siete fuentes,
ese camino ascendente
parece no tener fin.
El ogro ve movimiento
y al héroe que se acerca.
-¡A ti te falta una tuerca,
como me ponga violento
ni que fueras don Quijote
te desmonto de un sopapo
y te dejo hecho un guiñapo
dándote con mi garrote.-
Don Acher, como si nada,
el caballo dio un relincho.
-¡O te quitas o te pincho
tú solo tienes fachada!-
¡Madre la que se lió!
Acher con la lanza en ristre
se lanza al ogro y lo embiste
¡y tanto que lo pinchó!
¿Y sabéis lo que pasó?
Que siempre que algo se pincha
por lógica, se deshincha,
y el ogro se desinfló.
Y al dejar de ser gigante
y ser persona normal,
aunque feo y carcamal,
salió huyendo el muy tunante.
-¡Ay, se me ha ido al garete
eso de tener manceba
para fregarme la cueva
¡que hasta tenía retrete!
¡dónde iré cuando me entre
deseo de hacer de vientre!-
Por correr como una liebre
le dio un ataque de fiebre
y la diñó de repente.
Salío por un ventanillo
la princesa rescatada
y dijo así, emocionada:
-Oh, don Acher del Castillo,
cuán valiente, cuán gentil,
habéisme vos liberado
sin haberos despeinado
de manera tan sutil,
sabed que el rey es mi padre,
que no soy una persona
ni tonta ni pobretona
sin perrito que le ladre.
Si me queréis como novia
habréis de ser más formal,
no ir haciendo el animal
que al furor le tengo fobia,
no quiero veros pinchando
gigantes a troche y moche
y llegar tarde de noche
o que estéis siempre viajando.
-¡No temáis hermosa mía,
esto de ser caballero
es un jobi pasajero,
¡yo estudié zoología!
Además, desde que os vi
quedé prendado de vos
pues tenéis dos ojos, dos,
que valen un potosí.
Que seáis aristocrática
me da igual, yo os adoro,
pues vuestro mayor tesoro
es el que sois muy simpática.
Como amo a los animales
no cometeré el desliz
de invitaros a perdiz,
comeremos vegetales.-
-¡Si yo soy vegetariana!
¡Ahora te quiero más!
y mi padre, ya verás,
nos casa de buena gana.-
En una linda mañana
de boda en la catedral
se echó, como es proverbial,
la casa por la ventana.
Y su padre el soberano
se jubiló y reinó ella
la más bella entre las bellas
con su héroe de la mano.
Vivieron mil cosas buenas
y, como siempre se dice,
fueron los dos muy felices
y comieron berenjenas.

  T. Galindo ©

Una dama celebra que es jueves

 

Hoy es jueves ¡celebrémoslo!
Desnúdate y muérdeme la nuca,
méteme las manos por todas las costuras,
cáeme desde arriba como un dios.
No te detengas, no, si de repente
ves que me fui y te dejé mi cuerpo.
Trátalo bien, como al mejor juguete
tú dale cuerda, que llegará muy lejos.
Recuerdo que otro jueves fui feliz,
tenía un novio que se llamaba Antonio
se parecía, un poco solo, a ti.
Me hacía mucho bien. Era un demonio.
Tú sigue con lo que haces, que yo pienso
en cómo el tiempo pasa y en con quién
he querido, como hoy, perder el tiempo.
Salen algunos nombres y también
la sensación de que otros se esfumaron.
Ese es el don que tengo: el olvidar
mis maestros, no lo que me enseñaron
(eso no te lo tengo que enseñar).
Tan pocas veces, tan de tarde en tarde
puedo dejarme ir, cerrar los ojos
tan pocas veces voy de ángel en ángel
suavemente alzada y el cielo recorro,
soy de algodones, nubemente lluevo
llovizna de sábana, perla a perla.
Mira, mira y ve cómo me renuevo
contigo entre los brazos y en la selva
verde trébol de las evocaciones
poseo entre los árboles un nido
donde ir cuando estoy de vacaciones
de mí y dejo mi cuerpo en un descuido.
Celébrate mi cuerpo, que hoy es jueves,
Carpe diem, noctem y te invito
a toda la semana si te atreves.
Ven. Comúlgate conmigo.

T. Galindo ©

Lloro con los telediarios

 

Esto es la guerra, qué te creías,
no, ya no vienen las hordas de Atila
ni la falange de Filipo,
es todo mucho más sutil.
Pero ya los peces grandes comieron a los chicos
y ahora van por los medianos.
Esto es la guerra
¡sabemos quién nos ataca
pero no sabemos de quién defendernos!
¡Los países desdibujados!
¿frontera? ¿qué frontera?
los ejércitos hacen fiesta los fines de semana,
las víctimas hacen cola en la masacre,
se hacen fotos muriendo y las envían
y la bandera es logotipo.
No conocemos al que está a nuestro lado.
¿Cómo te defiendes si no sabes
el nombre de quien lucha contigo?
Cómo le vas a besar la frente
y tender la mano ensangrentada.
Y les ves caer, anónimos y grises
en la picadora que todo lo aprovecha.
Esto es la guerra,
y vamos perdiendo los de siempre.
O quizá la historia es la historia de una guerra,
o quizá la vida es una guerra
y nos creíamos otra cosa
con alguna siesta
y poco más.
Y tú que te creías
el rey de todo el mundo,
te pones a escuchar y oyes bajito,
allá a lo lejos suave
la risa de los lobos
que lejana parece
y en verdad en verdad os digo
que el aliento del lobo está en tu cuello
y no quieres creer su olor fatal.
El miedo espanta al rebaño
en cambio al hombre lo mueve hacia adelante,
hacia su perdición y horror
¿Quién nos entiende?
.
¡Desperdicios del mundo entero, unios,
la cloaca máxima os espera!
Excretan gente los países
por sus culos fronteros,
de sus vientres hundidos,
de sus músculos laxos,
de sus cráneos huecos
¡hay gente de sobra!
se han dado cuenta los que cuentan,
Es malo para el negocio.
No compran nuestros productos,
esta gente,
no usa nuestros coches, no come nuestros yogures,
no viste nuestra moda, no ve nuestras series
seguramente no folla con nuestros condones.
Sobra gente,
gente B,
gente low cost
hay que hacer algo.
desde la discreción,
no queremos iluminar los sótanos.
¿Qué dicen los mercados?
¡Oh, dios todopoderoso del Mercado,
hijo de la indiferencia y el dinero,
hermano de la codicia,
tú que engendraste a la Miseria y los coroneles,
el hollín y la basura,
tú que amparas al buitre y a la hiena,
líbranos de la clase turista y haznos business,
o al menos danos una línea alcista de la que colgarnos!
¡Oh, tú que has conseguido que no haya fronteras para las cosas
pero sí para las personas!
¡Virgo potente que filtras las muchedumbres
y separas al bueno del malo,
al aprovechable del residual!
¡Tú que estás sentado a la derecha de todo,
danos el pan de molde rico en fibra,
el canal cocina y los deportes!
Tú que reinas en las mejores franjas horarias,
enlátanos las carcajadas,
Tú que todo lo puedes
danos la Coca~Cola,
Amén.
…Lloro con los telediarios.

T. Galindo ©

Recóndita armonía

 

Recóndita armonía que del silencio nace
y que al silencio explica por obra de la luz,
azagaya de sol que corta de la sombra
el polvo de las hadas que flota en la quietud,
una pluma en el aire que se desliza lenta,
un péndulo que apenas se atreve a susurrar
y el labio en el oído que aún no dice nada,
el cuello que se vuelve cisne en la oscuridad.
Los álfiles desfilan por suelos espejados,
la mano que me tiendes de nieve por caer
no sé si te precede o me detiene acaso,
siempre es una promesa, nunca acaba de ser.
Te sigo entre lo oscuro tan blanca como un rayo,
no hacen ruido los pasos, acaso el corazón
metrónomo de sangre invade los espacios,
las salas, las columnas altas de la pasión.
Eres tan blanca y lenta como el deshielo,
eres tan honda y grave como ese afán
que tienen los delfines por desatarse
de la diosa virgen del norte que con su imán
los tiene prisioneros en una brújula de oro.
También quisiera irme, vagar por ventisqueros,
en pos de la silueta blanca y lenta que va
abriéndose en la noche de la luna de plata
caminos de silencio que me llaman a un mar
de témpanos que hablan sonidos de cristal.
Allá voy, pronunciando sal en cada palabra,
me deslizo en un tiempo que no tiene relojes,
todo es la maravilla de quietud blanca y negra,
se murieron los grises, los ruidos, las voces,
los cisnes en silencio dibujan oes mágicas
y sabemos que existe un violín que no se oye.

T. Galindo

Reflejos en un ojo morado

a ella le gustaba bailar
pero yo tengo los pies de buzo
ginger y frankenstein no hacían buena pareja
así que mientras yo me quedé
a ella los pies se la llevaron de mí al sol
de donde nunca habría vuelto
y seguiría levantando los brazos
sacudiendo las caderas
poniendo en blanco los ojos
en medio del mambo
con la melena llena de corcheas
cruce de gitana mulata y batidora
estaba tan hermosa que a veces me da pena
haberle metido una bala en las rodillas
ahora somos muy felices

T. Galindo ©