COMOPIENSO


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¡Gracias Zaragoza!

Mayo 5th, 2008

¡Gracias, gracias! ¡Qué emocionado estoy! Tenía que ser en mi pueblo, cuna del cinematógrafo español, donde por fin se ha hecho justicia al octavo arte. Veo con el corazón transido de gozo que se han abierto las siguientes calles nuevas en esta ciudad:

Calle de Cantando Bajo la Lluvia
Calle de Sombrero de Copa
Calle de Gatopardo
Calle de la Linterna Roja
Calle de los Siete Samuráis
Calle de La Diligencia
Calle de Los Puentes de Mádison
Calle de Veracruz
Calle de Manhattan
Calle de Con Faldas y a Lo Loco
Calle de Una Noche en la Ópera
Calle de La Ventana Indiscreta
Calle de Belle Epoque
Calle de Volver a Empezar
Calle de Todo Sobre Mi Madre
Calle de Calabuch
Calle de Luces de la Ciudad
Calle de La Quimera del Oro
Calle de El Halcón Maltés
Calle de La Reina de África
Calle de Los Pájaros
Calle de El Ángel Azul
Calle de El Expreso de Shangai
Calle de El Doctor Mabuse
Calle de Un Perro Andaluz
Calle de Viridiana
Calle de El Acorazado Potemkin
Calle de La Gran Ilusión
Calle de La Caza
Calle de Mi Tío
Calle de La Atalanta
Calle de El Tambor de Hojalata
Calle de El Maquinista de la General
Calle de La Prima Angélica
Calle de Furtivos
Paseo de Los Olvidados
Avenida de Casablanca
Además, al ladito tienen la Avenida de la Ilustración, la Calle de las Bellas Artes y el Parque de La Razón.
¡Las lágrimas se me saltan!

Ver mapa más grande

(Esto me recuerda que no hace mucho estuve en Rubí, paseando por la Calle del Atletisme, del Fútbol, del Hoquei, del Tennis, de la Halterofilia, del Ciclisme, de la Pilota Basca, de la Natació, y de la Petanca… no está mal, pero no es lo mismo, eh)


Paula y Roberto o Roberto y Paula, que tanto monta, son una pareja de amigos nuestros, buenas personas, formales y simpáticos. Llevan años ya viviendo juntos y por fin parece que piensan formalizar su relación. No es que se vayan a casar, se ve que eso del papeleo es lo de menos, pero han hecho un esfuerzo económico, se ve que tenían unos ahorros, y han cambiado de casa; se han ido a vivir a un piso de alquiler amplio y en un buen barrio; bueno, en realidad aún no se han ido, primero lo están arreglando y amueblando, luego se irán. Y también piensan cambiar de coche, ya que el barrio queda lejos de donde trabajan.

Paula y Roberto son dos personas modernas, de este siglo, sin complejos y sin tonterías, que pasan de la lucha de sexos y se reparten las tareas de casa. Los dos son buenos profesionales, tienen treinta y tantos años, ganan un sueldo algo
mejor que la media y si les preguntas por los hijos te contestan que cuando se vean en su nueva vida en el piso nuevo se lo comenzarán a pensar, pero que no han hecho planes y tampoco les atormenta esa frase tan horrorosa de que se les pueda pasar el arroz.

Tanto monta, monta tanto, ya digo, Roberto y Paula lo deciden todo a dúo y no se tienen adjudicado un papel por razón de su sexo, los dos friegan el baño cuando les toca, bajan la basura o pliegan bragas y calzoncillos.
– No os creáis que todas las parejas son como vosotros – les digo – Lo normal es que la mujer cocine y el marido arregle el grifo que gotea y esas cosas de hombres.
– Pero se cocina cada día, y en cambio las cosas de hombres como cambiar fusibles y arreglar grifos sólo pasan de vez en cuando – me aclara Roberto – Además, yo cocino mejor que Paula.
– Cierto – dice ésta – tiene muy buena mano cocinando, yo no sé cocinar, o me salen las cosas crudas, o las quemo, o sosas o con un kilo de sal. Hay quien nace cocinera, pero yo no tengo ese talento. Eso sí, si hay que pintar una pared me las apaño mejor que Roberto, ya ves. Como ves, con nosotros no van los roles sexuales.

Cuando me dijo esto asentí, pero al momento me asaltó la duda ¿era realmente así? ¿Es posible que una pareja llegue totalmente a vencer tantos siglos de historia, tantos siglos de división sexual?
– Te oigo, Paula, pero no acabo de creérmelo, qué quieres que te diga. Algún fallo ha de tener tu posición por algún lado ¡no vais a ser los únicos!
– Vale, pues como tú digas, pero así es – terció Roberto -
– ¿Seguro? – insistí. Y mientras lo estaba preguntando se me ocurrió una maliciosa idea – Ahora que estáis poniendo el piso nuevo, y que os vais a comprar el coche, decidme ¿va Paula a elegir el coche y Roberto a elegir cortinas y visillos?

Se echaron a reir los dos, se miraron, se tomaron de la mano mirándose con cara enamorada y casi se interrumpieron en uno al otro para decir ambos lo mismo.
– Pues mira, no lo habíamos pensado, pero por qué no.

Y ya dialogando entre ellos así quedaron.
– Venga – dijo Paula – yo voy mañana a mirar lo del coche.
– Y yo me paso por la tienda esa que nos gustó y elijo las cortinas.

Y todos nos reimos mucho, y cenamos y charlamos y se fueron los dos cogidos de la mano.

Pasó bastante tiempo hasta que los volví a encontrar, por separado, aunque con pocos días de diferencia. A Roberto lo vi con una chica guapita, con carita de sonsa, como de veintipocos años.
– Chico, no nos iba bien, ya ves, fue irnos a ese piso y empezar los malos rollos, y de un día para otro cada uno por su lado. Me alegro, porque así conocí a Julia y nos va muy bien.
– ¿Pero qué pasó pues? Se os veía muy unidos.
– Tuvimos una buena por culpa de las compras que hicimos. Por lo visto no tengo gusto para las cortinas, ni para el tapizado del sofá, ni para la lámpara del comedor, ni para la alfombra del baño, ni para la cortina de la ducha, que por lo visto no puede tener delfines saltando.
– ¿En serio me dices todo eso?
– Que qué manera de tirar el dinero, me dijo ¡como si ella no hubiera tirado mucho más comprando un Citroen Furio
– ¡Hostia! ¿Un furio compró? – dije estremecido -
– Color verde amarillento bilis además, aunque esto es lo de menos cuando te dicen que uno compra las cortinas de color azul bolsa de basura.
– Qué fuerte, así ya te comprendo, tienes motivos, tienes motivos. En fin que te vaya bien con Julia, parece muy maja.
– En la cama he ganado mucho – me confesó en un aparte Roberto – nunca le duele nada ni tiene jaqueca ni estrés, ni está pidiendo a gritos unos implantes mamarios.

En eso tenía mucha razón observé mientras me despedía de ambos.

Un par de días después vi a Paula, iba del brazo de un señor bastante mayor que ella, rozaría la cincuentena, aunque de buen ver, con chaqueta azul marinera y polo rojo, y atractivas canas en las sienes. Se acercaron a un Audi A5 negro, él le abrió la puerta y ella entró y se perdieron entre el tráfico.

Qué cosas.

Temprano

Abril 28th, 2008


temprano te iré a buscar
vereda de las acacias
el aire oliendo a jazmines
las golondrinas tan altas
un rumor de agua que corre
irá refrescando el alba
ligero andaré el camino
que me lleva hasta tu casa
te encontraré en el jardín
tendiendo la ropa blanca
con los brazos levantados
y recogida la falda
irás desplegando al aire
lo íntimo de la sábana
que te envolvió por la noche
con tu marido en la cama
te daré los buenos días
con una sonrisa ancha
igual que si no estuviera
recibiendo puñaladas
y seguiré mi camino
cantando como si nada
y tú tenderás la ropa
entre geranios y parras
clavelinas y verbenas
limoneros y albahacas

Oz ®

Mis Goyas

Abril 15th, 2008


Yo los considero míos, durante un mes casi lo fueron. Trabajaba yo en una gran empresa, hoy desaparecida, que tenía una fundación y era propietaria de cuadros de gran valor, entre ellos estos dos de Goya. Un buen día se le iluminó a alguien la bombillita e ideó hacer una exposición en el sótano de la casa con lo mejorcito de su pinacoteca, había algún cuadro de Viola, Rusiñol, Sorolla, y estos de don Paco. Un mes estuvieron expuestos en ese sótano, muy elegante para la circunstancia, de nueve a dos de la mañana, luego se cerraba. Y al cerrar al público bajaba yo allí, ya que en el mismo sótano, contiguo a la exposición había una puertita que daba a la biblioteca de la empresa, de la que era bibliotecario titular de dos y cuarto a tres de la tarde este que suscribe.
Naturalmente, no hubo biblioteca más desatendida durante ese mes. Me pasaba los ratos muertos mirando los cuadros, todo el sótano para mí solito. De cerca, de lejos, de refilón, a un centímetro. Junto a estos había también un jardincillo de Rusiñol, que no he localizado, en que te sumergías si lo mirabas cinco minutos, y que también de cerca parecía una viñeta de cómic y de lejos una fotografía exacta y detallada. Me aprendí esas pinceladas gorrrrdas de Goya que de cerca parecen un manchurrón y de lejos se transforman en un botón, en un labio, en un ojo. Hay una sombra en una manga que es un único brochazo que parece hecho a mala leche, luego te separas y cobra color, intensidad de luz, naturalidad, vida. No las toqué ni se me ocurrió, aunque bien podría haberlo hecho, las miraba con admiración, con emoción, con la baba caída.
Las caras de esos dos personajes te dicen cómo son, hasta el perrico está retratado con su carácter además de con su colita mocha y su hocico brillante. La empuñadura de la espada de don Pantaleón es un auténtico churro a menos de un metro, la espada en sí son cuatro pinceladas inconexas, ni siquiera son rectas, pero te alejas y ahí está la espada que adquiere peso y contundencia y brillo y carácter de espada de relumbrón. Las hombreras son, de cerca, realmente indescriptibles… cualquier cosa; y el pelo… parece que se volvió loco limpiando el pincel en el lienzo, pero luego se ven distintos cabellos, reflejos, volumen, hasta se adivina el viento que los ha despeinado.
Cada vez que me encuentro con una foto de estos cuadros en cualquier lugar me dan ganas de decir: Mira, mis Goyas.

Última oportunidad

Abril 12th, 2008

El otro día vi este letrero junto al puerto en Barcelona, de un chico que busca novia, me he decidido a ponerlo por si hay alguna interesada, ya que, como se puede ver, sólo quedaba un numerito por arrancar, se ve que el personal femenino anda ojo avizor con estas cosas y no se puede desechar ninguna ocasión. De nada.

Mapa de Barcelona en platos

Marzo 28th, 2008

A veces vamos a cenar a un restaurante coqueto y tranquilo que hay en la Gran Vía con Rocafort y se llama La Clara.
Bajando al comedor del sótano puedes mirar este espléndido mural, una bonita foto de platos, pero si lo observas con atención verás que es un mapa de Barcelona, donde cada plato representa un punto geográfico de la ciudad. Me dijeron unos cuantos pero se me han olvidado, sólo tengo presentes los más evidentes, aparte del plato vacío con el nombre del restaurante en su situación. El mapa se mira desde abajo, la parte alta de la ciudad, hacia arriba, el mar. Yo tengo indentificados el propio restaurante (evidente), la Plaza de España, La Sagrada Familia, Colón, Canaletas y la Torre Agbar.
A ver si alguien me ayuda y voy situando más puntos en este curioso mapa donde la gastronomía se junta con la geografía, la historia y la tradición.
Pinchando sobre la foto se puede ver en grande, y luego se puede pinchar sobre los platos para ver los que tengo localizados.

¡A la mierda Greenwich!

Marzo 26th, 2008

Estoy hasta las narices de pasar por la autopista A2 desde Barcelona a Zaragoza, o viceversa y encontrarme un cartelón que anuncia que llegamos al arco que indica el paso por el meridiano de Greenwich ¡qué tontería!. Esa rayita simbólica pasa por entre Bujaraloz y Candasnos, en plena comarca de Los Monegros ¡que no sólo es castiza y española sino también la estepa situada más al sur de Europa!
¿A qué viene que nosotros le llamemos de Greenwich? ¡Me niego! Para mí es el Meridiano de Los Monegros. Para no ponerme tozudo accedo, incluso, a llamarlo Meridiano de Alicante, que también pasa por allí y, al fin y al cabo, es la ciudad de mayor importancia de las que roza en España (bueno, cerquita cerquita). Pero vamos, para mí, lo dicho: Meridiano de Los Monegros… ya lo tengo apañado…

Varado

Marzo 3rd, 2008


cuando el airoso bajel se desarbola
roto por las olas y los vientos
el capitán que por razón de su oficio es esteta
pues todos los marinos se creen de acuarela
decide hundirse con su barco para contribuir
a hacer el naufragio más hermoso

Oz ®

Mi mujer me mandó a freir espárragos, y allí que me fui yo con mi atado de espárragos trigueros, qué ricos, a freirlos para hacer un revuelto con huevo, que nos gustan mucho. Me salieron estupendos, uno tiene buena mano con la cocina, pero resulta que tenían efectos secundarios. De pronto me acometió una duda existencial que hice patente pregunándole:
-Cariño ¿quiénes somos, a dónde vamos, de dónde venimos?
Y ella, se ve que presa también de angustia vital me contestó.
-Yo sólo sé que no sé nada.
-Pero yo pienso, luego existo.
-Conócete a ti mismo.
-¡Ten el valor de servirte de tu propio entendimiento!
-Qué absurdo es todo esto, y no habiendo una finalidad, un sentido inmanente a la vida, sólo queda postular la libertad como el eje sobre el que se ha de articular la existencia humana.
-¡Eso, mens sana in córpore sano!
De repente fuimos conscientes de que algo grave nos estaba pasando.
-¿Qué te pasa, por qué tienes en la mano la “Crítica de la razón pura”
-¿Y tú dónde vas con “El espectador” de Ortega?
Y exclamamos al unísono.
-¡Oh, cielos, qué nos sucede!
-Esto tiene que ser algo que hemos comido.
-Pues como no sean los espárragos.
Fuimos rápidamente a ver los espárragos y entonces lo comprendimos todo ¡nos habíamos comido los espárragos filosóficos!

-Con razón nos tienen que sentar mal
-Y suerte tendremos si no nos dan vómitos, diarreas o un cólico.
-Mira que te digo que hay que mirar bien las etiquetas, las fechas de caducidad, los ingredientes… que no le echan más que porquerías a lo que comemos.
-Anda que unos espárragos filosóficos, cómo van a sentar bien, a quién se le ocurre.
-La filosofía sirve para entristecer…
-…como dijo Nietzsche.

Clarita era la típica mosquita muerta, algunos compañeros decían que tenía su morbo, pero precisamente por eso, no se daba cuenta del botón desabrochado de más en el escote, o de que al sentarse enseñaba la parte esa de las medias que cambia de color o textura. Clarita tenía los cuarenta recién cumplidos cuando el marido la plantó por el método clásico de marcharse a comprar tabaco y no volver. No se perdió mucho, la verdad, era un tarambana sin oficio ni beneficio que un día andaba vendiendo seguros y al siguiente de camarero y al otro repartiendo paquetes. Pero al menos venía ejerciendo de macho proveedor. Y clarita se quedó con una mano delante y otra detrás como quien dice.
A Clarita la veíamos a menudo porque vivía encima de la oficina, el típico caserón de antes de la guerra, con la oficina en la planta baja, un piso encima que nos servía de almacén y archivo, y dos plantas más donde vivía el dueño de la finca un mes al año, cuando venía de vacaciones y, arriba del todo en una especie de buhardilla, Clarita. La veíamos pasar tímida, con la cabeza gacha y el botón desabrochado de más inocentemente, pero a partir de la desaparición de su marido la comenzamos a ver en los lugares más insospechados, vendiendo libros a domicilio, repartiendo quesitos de oferta en el supermercado y, según decían quienes le vieron de madrugada, limpiar alguna oficina.
Al principio se comió los pocos ahorros con que contaba, pero luego parecía que iba ganándose la vida y de vez en cuando metía algún dinero en la cuenta, para ir pagando la luz, el teléfono y el alquiler. Se ve que vivía a salto de mata, pero vivía.
En la oficina un día comenzamos a tener un problema de malos olores, se ve que debía ser algo de aguas residuales y que iba a más, hasta el punto de que un día, al entrar por la mañana nos dimos cuenta de que olía como a cebollas podridas, algo muy feo, vamos, y llamamos a un fontanero. Llegó, vio, inspeccionó, y el diagnóstico fue que la tubería del edificio estaba embozada, o sea, la bajante que comunicaba con la tubería general, era algo raro, pensando en que sólo vivía allí Clarita, y no había más ocupantes que nosotros mismos, pero en el patio interior se acumulaban dos dedos de agua estancada y maloliente.
-¿No tiraréis papeles o colillas al váter, verdad?
-No señor, en la vida -mentimos como bellacos.
-Pues esto no lo puedo arreglar yo, hay que llamar al ayuntamiento, que manden un camión cisterna y un desatascador por presión que tienen, y con eso se limpia.
Al día siguiente allí estábamos, asomados a la ventana del patio con un pañuelo tapándonos las narices. Clarita también asomaba desde arriba.
-A ver si lo limpian de una vez, que no puedo ni tener la ventana abierta.
Levantaron la arqueta y por allí metieron una especie de manguera gorda con una rosca y empezamos a oír un ruido como de un molinillo de café dentro de una piscina.
-Qué barbaridad, esto no es normal, eh.
-¿No?
-Quia, no sé qué será lo que hay ahí, algo muy gordo, ya tenía que haber salido, le estamos metiendo la máxima presión.
Mirábamos todos muy intrigados pensando en qué podía salir de allí cuando sonó un estampido como de abrir una botella de champán enorme… pero llena de mierda, porque el hedor nos tiró contra la pared. Cuando nos repusimos nos fuimos asomando a mirar el origen de todo aquello.
-Hostia… ¡condones!
Era un tapón de condones, montones de condones, docenas, quizá cientos de condones. Instintivamente miramos hacia arriba. Clarita, con la mano tapándose la boca y los ojos muy abiertos miraba estupefacta cómo flotaban por el patio los detritus finales de su secreta industria. A la mañana siguiente, visiblemente avergonzada, vino a decirnos que no se volvería a repetir algo así, y a pedirnos por caridad que no lo fuéramos pregonando por ahí.
-La vida está muy mal – nos dijo – Lo hago por necesidad, compréndanlo. No encontré otra salida.

Gracias, de nada.

Febrero 6th, 2008

Ayer estaba esperando el autobús, y en esto que paró uno de otra línea delante de mi. Se puso a bajar una moza gorda con un cochecito de niño, y no podía agarrarlo bien, así que lo cogí yo desde fuera y la ayudé, dejando el cochecito en la acera.
No es que no me diera las gracias es que ni me miró con simpatía ni nada. Cero. Ni un gesto.
Rediós. ¿Qué le pasa al personal, que va por ahí sin preocuparse por los demás, sin verlos, sin pensar en nadie más que en uno mismo?
Esta mañana, también en el autobús, se bajan dos ancianos, ella muy impedida y con bastón, el marido ayudándola. El conductor ha hecho descender el lado derecho del coche para que la mujer pudiera bajar más fácilmente. El marido ha ido hasta la puerta y le ha dicho eso tan bonito de: -”Gracias, muy amable”, y el conductor ha respondido con aquello otro no menos bonito de: -”No hay de qué.”
Pero lo peor de todo es que me afecta. Vaya que si me afecta, porque ahora la próxima vez que vaya ayudar a alguien primero me fijaré en si me mira y en si me sonríe, y como no me ponga cara agradable le va ayudar su puta madre.
Que hay que salir educado de casa, oiga.

Chasco

Febrero 2nd, 2008

Lo cual que ayer estaba yo en casita tan tranquilamente cuando llaman a la puerta y era la policía.
-Buenas ¿fulano de tal?
-Glups, digo, sí.
-¿Tiene usted un coche así y asá aparcado en la calle tal?
-Cielosanto, digo, sí.
-Pues que venga, que está lloviendo y se ha dejado una ventanilla abierta y se le va a inundar. Hemos intentado cerrarla, pero como es eléctrico si no tienes la llave no se puede.
Allá que me lleva el guardia en su coche hasta el mío para que no me moje, y cuando llegamos estaba el otro vigilándolo.
-Nos parece que está bien y no tiene signos de haber sido forzado o que hayan robado.
-No, efectivamente, parece estar bien y que no han robado nada. Muchas gracias.
-No hay de qué, buenas noches.
Me llama Manuela asustada porque las chicas de la tienda me habían visto salir con un guardia.
-Nada, que tenía el coche una ventana abierta, para que la cerrase, no se fuera a mojar.
-¿Y estaba todo bien?
-Sí, todo… bueno, alguien ha metido mano y se ha llevado la cajita de discos de música.
-¿Se han llevado los compacts?
-Sí, nada más, ya grabaré otros…
-¡Ja jajajajajaaaaaaaaa!
-¿De qué te ríes?
-¡Anda que cuando los hayan puesto y les hayan salido todos esos tangos, y boleros, y Joselito y Marisol y Conchita Piquer…!
-¡…y Pavarotti y Ella Fitgerald y Antonio Machín y Los Panchos…!
-¡Jajajajaaaaaa…!
-¡Jajajaja….!

La Historia ha acabado

Enero 25th, 2008


¡A la mierda la historia!
La historia ya no es lo que era, en realidad nunca ha sido lo que era, en realidad nunca ha sido lo que pasó (pero eso es otra historia). A lo que voy es a que ¿para qué sirve estudiar historia? ¿por qué concedemos tanta importancia a la historia? ¿realmente la tiene? No, no sirve para nada, y le damos una importancia desmedida. Vaticino para los estudios de historia el mismo futuro que para los de arqueología, paleontología y otras antiguologías, quedarán para cuatro pirados especialistas, y no será una asignatura de las que se dan en los colegios.
Y es que la historia ha sufrido un cambio trascendental. Desde hace cuarenta o cincuenta años, que es nada en el transcurrir del tiempo, se ha hecho, dicho, escrito, vivido, grabado, televisado, filmado, interneteado, wikipediado, más historia que en los seis u ocho mil años anteriores juntos. ¡Y es que hay mucha más gente, pasan muchas más cosas, y se conocen! Si hay expertos en historia antigua, o en prehistoria, estos expertos tienen mucho menos que estudiar que los expertos que estudien sólo el año 1998, por poner un ejemplo.
También puede ser que la historia quede para la historia (claro) en “aquello que pasó hasta la segunda guerra mundial poco más o menos”, y que de allí en adelante ya no se llame historia sino otra cosa, o que se haga una distinción y se hable de historia y e-historia, para referirse a esto otro, a lo que pasa día a día, que nos devora, que nos inunda, que nos pasa y nos traspasa. ¡Quién es capaz de estudiarlo!
Aparte de estas disquisiciones filosóficas acerca de la acumulación ingente de historia de un día para otro, lo cierto es que la historia ha perdido importancia. Admito que hasta hace un par de siglos, el pasado marcaba a las gentes y las civilizaciones; se estudiaba latín, las guerras púnicas, el concilio de Trento, y los mandamases del imperio austrohúngaro (fuera lo que fuera aquello) ¡pero ahora todo eso no importa! ¡no nos influye! Ya nos hemos olvidado de que los franchutes nos invadieron y la Virgen del Pilar tiene página web. La historia ya no nos influye, ahora nos influyen más los chinos o los japoneses que lo que le pasó a nuestros abuelos, y no digamos a nuestros bisabuelos. Verbigracia que aquí hubo hace mucho una guerra civil, eso es cosa que marca mucho, ok ¿seguro? ¿nos marca más la guerra civil del 36, que forma parte de nuestra historia, o la intifada, que es una cosa de allí lejos entre unos que no somos nosotros y otros que tampoco?
Una pérdida de tiempo es hacer que los chicos estudien historia, eso va a quedar para especialistas, para que luego no metamos a Billy el Niño en una de romanos, y poco más. Y todos aquellos a los que les gusta la historia no son más que espectadores de un gran hermano para intelectuales. Va a pasar con la historia como con el cálculo, que ahora no se calcula, todo el mundo usa calculadora, pues igualmente, cuando necesite saber algo de historia, echará mano de la wikipedia, para qué perder horas en memorizar, al fin y al cabo la asignatura esta es de memorizar ¿no dicen que no es bueno estudiar memorizando?, no es como un estudio científico donde haya experimentación y descubrimiento (salvo que descubras otra momia) y avance en lo social o lo técnico.
A la mierda la historia, cambiemos esa tonta asignatura por algo realmente útil, como “conocimiento de las costumbres de los pueblos”, o “sexología”, pero de verdad, que falta hace.

Quedo a la espera de que algún listo me venga con eso de que “los pueblos que no conocen su historia están condenados a repetirla”, que es una frase muy linda, pero tonta y falsa, a ver si es tan listo de ponerme un ejemplo, a favor o en contra, que la certifique.

En la vena

Enero 18th, 2008


méteteme en la vena vida mía
y seguiré tus sendas interiores
mezclándome arrobado con tu plasma
para besarte hígado y riñones
viajar con el vaivén de tus latidos
contemplar la raíz de tus cabellos
fundirme con tus jugos digestivos
y que me atrape al fin tu duodeno
iré de tus talones a tu nuca
desde tu brazo izquierdo hasta el derecho
parándome moroso por tus muslos
dejándome amasar entre tus dedos
quiero ver por dentro de tus ojos
oír cómo te cruje cada hueso
buscar en tus humores y fluídos
para poder bañarme entre tus huecos
buscar entre tus pliegues corticales
algo que hable de ti algún recuerdo
grabar en tus neuronas y meninges
un corazón que diga que te quiero
ir a tomar el sol en tu epidermis
surcar tu corazón en el silencio
emocionado de que es tu corazón
de que es tu corazón inmenso
atravesar la carótida la cava
aorta yugular y luego
aventurarme en los pequeños capilares
que encienden el rubor de nuestros besos
perderme sí y no buscarme
en lo más femenino de tu seno
andarme de puntillas tus ovarios
abandonarme a lo suave de tu útero
respirar el aire en tus pulmones
vibrar en los bronquios con tu viento
beber en tus glándulas lacrimales
columpiarme en tu suave pestañeo
que de tan junto a ti que quiero estar
quiero meterme en tu cuerpo
abandonar este mundo
que tú seas mi universo
y formar parte de ti
viviéndoteme por dentro
y cuando te mueras yo
no te dejaré que luego
seré el gusano que empiece
a comerte por el sexo

Oz ®
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