El diablo es una rubia


el diablo en realidad es una rubia
simpática cachonda interesante
esa rubia que ves en las revistas
que nunca cruzarás por una acera
el diablo es una rubia esplendorosa
de largas piernas y muslos torneados
con culo respingón y tetas prietas
nada de cuernos de rabo o de pezuña
el diablo lleva carmín y se perfuma
y le huelen las ingles a chanel
tiene una corte de tipos que la sirven
le abren las puertas le dan fuego
y le regalan flores que escondidos
llevan enormes solitarios de diamante
y que pierden el culo tras su culo
el diablo les sonríe agradecida
y nadie le descubre el cocodrilo
en la risa que esparce encantadora
de vez en cuando uno de aquellos
de aquellos tipos gordos con gran puro
con sortija de sello y con papada
con guardaespaldas mujer y con dos niñas
encantadoras montadas en sus ponys
uno de aquellos tipos importantes
que lleva un maletín con los destinos
de varios miles de actores secundarios
se folla al diablo se la tira
la rubia se la chupa vehemente
se le abre bien de nalgas y lo invita
el tipo suda empuja culea resopla
se queda satisfecho y agotado
y se ve triunfador dueño del mundo
envidia de otros tipos que no llevan
a la rubia del brazo presumiendo
la rubia glamurosa va de rojo
se le salta el pecho en el escote
y fuma que te fuma derramando
billetes de a millón ferraris sangre
de mi sangre y carne de mi carne
entre flashes y brillo de neones
en su iglesia de gordos y de putas
de jueces de alquiler de salvapatrias
baila sobre nuestras tumbas pero baila
con qué gracia y cómo contonea
sus mórbidos pechos sus caderas
que encandila a todo el que contempla
ese cuerpo de niña emputecida
que apetece con rabia asesina
si la rubia te mirase venderías
a tu madre a tu patria tus creencias
renegarías de ti y tu circunstancia
por ser el tipo gordo que le huele
el coño rasurado de muñeca
y que bebe champán entre sus pechos
porque la rubia conquista las estatuas
el teatro la calle la asamblea
las peluquerías y los autobuses
armada por modistos paparazzis
ministros en la sombra y escultores
del córpore insepulto de la fama
el diablo es una rubia caníbal que te mira
como araña a la mosca pero amable
te comerá mientras le das las gracias
distraido mirándole al escote
los pezones durísimos erectos
el diablo es una rubia
y va ganando

Tomás Galindo ©

Otro juguete filosófico por cuenta del amor

Invento prodigioso,
pólvora del alma,
oh, enemigo en calma,
relámpago en reposo,
me hieres con dulzura
y sin querer me matas,
me atas y me desatas,
me enfermas y me curas.
Amor, que no me das reposo,
que todo en mí es zozobra,
amor que en mí constante obra
de amo caprichoso.
Y yo no me rebelo,
pues siento que la brida
que sujeta mi vida
no encadena mi vuelo
sino que me da alas,
y que me mueve a escalas
que nunca hube soñado.
Amor, que me has dejado
colgando de un hilo,
con miedo de caerme,
para luego saberme
que el hilo en el que oscilo
no es hilo, que es cadena.
Que en amor el acero
parece algo ligero
y el granito… arena.
Amor, que aquí me tienes
como una nube ¡firme!
decidido a asirme
al vals de tus vaivenes.
Amor, que aquí te aguardo
como a la primavera
espera la primera
flor del nardo.
Amor, que aquí te espero
como espera la novia del soldado
que vuelva de oficial primero,
que no regrese luego derrotado,
para al fin esperar… que llegue entero.
Invento prodigioso,
pólvora del alma,
oh, martirio sin palma
oh, gozo misterioso
que el latido acelera,
principio radiactivo
que en alegre explosivo
consigue que me muera.
Confusión que me guía,
timonel que es veleta,
estatua que anda inquieta
la vía del tranvía.
Cómo tú, que eres pompa
de jabón en el viento
das a mi vida asiento
sin dejar que se rompa.
Cómo, asombrosamente,
del aire y de la espuma
consigues que la suma
en el alma cimiente
y el alma eche raíces,
que el abrazo abone,
y el beso proporcione
sus frutos más felices.
Amor, ruleta rusa,
esa suerte confusa
que nunca sale bien,
pues ganas cuando fallas
y si aciertas te hallas
volándote la sien.
*Oz ©